martes, 13 de mayo de 2008

Siempre desde la lejanía

Siempre desde la lejanía, allá a lo lejos mordí el mundo, se abrió el cascarón y cayeron la yema y el huevo al suelo que nadie pisa, donde aún no llega la brisa y la prisa es sumisa de los grilletes de papel. Ser fiel a tus labios es mi misa, la anorexia en la cocina y el hambre en los lavabos, la sartén y los trapos, tu vestido a cuadros que te quito y me quedo a cuadros: película de dos rombos. Mañana será el día más feliz de mi vida si te encuentro a mi lado y me has borrado las heridas.

2 comentarios:

van dijo...

'siempre desde la lejanía' las cosas se ven distintas... y distantes... será por eso que su foto me hizo recordar otro amanecer en Cáceres, camino de la radio, un técnico de ojos negros y un verano distinto y distante ya... y no hizo falta borrar heridas, porque no las hubo...

precioso texto...



y coincido... si no pareciera o pareciese un grillo haciéndolo, también yo cantaría sus letras... desde luego en mi cabeza suenan a rap


:))

Anónimo dijo...

:)

no tiene nada que ver con otros amaneceres, ni con un técnico de ojos negros, ni con viejos días de radio...

y no es tristeza, es impotencia... es esa sensación que se tiene cuando se sabe que todo irá bien, pero se es incapaz de hacérselo ver a alguien que lo está pasando mal...



es usted un sol...


pero eso ya lo sabe, ;)