miércoles, 14 de mayo de 2008

Saltaste a mis ojos (aquella)

Guardaba aquella foto en blanco y negro que recortó del periódico local, allí estaban sentados, solitarios, separados los dos por un asiento. Tres días finitos compartiendo aire de pulmón a pulmón entre ellos, limitados por aquella barrera invisible, y por una timidez respaldada por la incómoda idea de rechazo.
Aquella pared, dedicada enteramente a ella y a él, único recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue. Era morena y sus afiladas y eternas piernas se retorcían como un regaliz con sabor a vaqueros erosionados por una piel escondida.

Aquella pared manchada con la foto de un periódico…

Aquellos largos hombros en los que me hubiera dormido sin poder dormirme, aquella mirada por el rabillo del ojo que se colaba en su rostro tan tímida como la primera sonrisa, dubitativa y tan lejana como aquella kilométrica silla que nos separaba.
Se entretenía rayando el papel de sus escasos apuntes sin prestar atención al ponente de aquella reunión anónima, rayaba tanto el papel como mis entrañas a rayas se desgastaban por un único pensamiento románticobsesivo, dibujó algo que no pude ver, quizás era su nombre…
Mírame, te estoy escribiendo porque soy mudo y tengo un nudo que une dos zapatillas y una está rota
y la otra,
la otra ni siquiera es su par.

2 comentarios:

van dijo...

algo se me ha removido por dentro al leerte...

miradas por el rabillo del ojo, sonrisas, sillas que no abarcan la distancia de un bolígrafo, dibujos, rayas, la mente en otra parte,

una zapatilla rota sin su par

:)

hoy es a mí a la que me toca pensar y repensar algo que dejar aquí, pero después de un rato me he dado cuenta de que no conseguiré estar a la altura... con lo cual, mejor aceptarlo y desearle buenas noches...

van dijo...

pero qué clase de consejo es ese???

esas cosas no las puede decir alguien que hoy ha hecho su primer programa didáctico, hombreee

que va a perder credibilidad ante sus millones de oyentes!!

;)

ejjtudieeeeeeee!!!!