martes, 25 de enero de 2011

California

Martes de guerra roja y negra, la marea de plástico llega hasta el tuétano de mi alma y ya casi no puedo respirar. Oteo desde mi azotea bailando con el aire chaquetero, ahora te quiero, ahora no te quiero, y no encuentro motivos para dejar de mirar a un cielo que estalla en estrellas de marfil, buscando quizá la respuesta a un acto iluso. Sería tan fácil morir ahora mismo, unos segundos de adrenalina que no conseguiría de ninguna otra manera para pintar la acera de Hollywood Boulevard con mi vida, un cuadro menor que terminaría detrás de una cortina de polvo en un cuarto sin pomo. No hay mayor motivo para ver la botella medio llena que ver cómo la prolongada sombra de la muerte escribe con sus falanges en la arena tu nombre, sobre todo si la botella es de whiskey.
Hoy casi atropello a una anciana cerca de Rodeo Drive, en un cruce. Juro que siempre voy atento al volante pero... nadie es perfecto. Llamémoslo casualidad, fe o providencia de Alguien. El caso es que no la maté, ni siquiera la rocé.
A veces la musa te visita, pero su cuerpo no son las olas paralelas de un contrabajo ni viste de seda sino con una túnica roja y negra de Martes guerrero que suavemente te araña con su guadaña aunque su sombra no te llegue, de momento, hoy vuelvo a ver la botella medio llena. 

4 comentarios:

Me llaman octubre... dijo...

Oteo desde mi azotea bailando con el aire chaquetero, ahora te quiero, ahora no te quiero...

increíble.

PD: qué fallo has visto en la entrada? por más que la leo no consigo verla... llevo toda la mañana con notas de prensa y puede que de tanta letra ya no veo los fallos!

Me llaman octubre... dijo...

cambiado! gracias caballero.

Diario de Arquímedes dijo...

Las personas que quieren y no quieren no me dan buena espina..pero esas cosas solo las ves cuando ya te han dado por la espalda, claro..

Dana O'hara dijo...

Me has sonado tan...tan a Loriga que se me caen las brag..Digo, el sombrero. Qué despiste ;)