viernes, 9 de febrero de 2007

Mata Paraguas

Pues no que va y llueve...nunca me proclamé defensor ni usuario de tal artefacto mortal,
pero sí ancianas, hombres elegantes, madres, hijos y en menor medida jóvenes.
Gran problema llegar a una estatura perpétua para uno y para tal invento, altura que siempre,
siempre coincide jocosamente(para los demás) con mi pronunciada frente, ambas sienes(dependiendo si la/el/los "killers" sean zurdos o diestros o las ganas que tengan de no dejar pasar a un ansioso como soy yo), nuca, nariz, mejillas, ojos y boca(a modo anzuelo).
Pero la palma se la llevan las situadas en la tercera edad.
Las ancianas presentan un problema doble, pocas ancianas salen a la calle solas, van en grupo, lo
que hace que el ancho de la calle, generalmente estrecho(las ancianas no se aventuran al gran extrarradio a menos que sea Semana Santa) se minimice al máximo. Su velocidad es de crucero(van tan lentas que la sensación visual de su trayecto es en cruz, se asemeja a los andares de un boracho, aunque no exáctamente). Solución ante semejante encerrona es salir a la carretera, aunque recomiendo empujarles ligeramente hacia un lateral, en el caso de que no funcione siempre se le puede dar un cachete a esa tela que repulsa el agua como intento de adelantamiento a vehículo longo, como longo es el viaje que me dan estas señoras.
En verdad las odio. Creo que creen que la longevidad de su edad les exime de hacerme el camino largo, aunque no vaya a ningún lado y sólo quiera andar rápido. Tan sólo con rozarles levantan la cabeza y te miran con esa cara de cordero degollado...cordero sordo saca ojos que espera un "lo siento" o un "¿me deja pasar?". Y más te vale ser "educado"(educado en la tradición del respeto de los 80) si no quieres que alcen su voz con el fin de llamar la atención y que los demás pasajeros vean la clase de gente que eres, pantalones"cagaos", y esa barba....¡¡ay esa barba!! debo de ser un delincuente o algo así.
El culmen llegó hace ya mucho tiempo, llovía y yo caminaba por el lado de la acera que no se moja, una señora, anciana o como quiera que se le pueda llamar sin ser despectivo, andaba con un parador de aguas hacia mí por el mismo lado. Cuando coincidimos yo no me aparté, ella llevaba un instrumento para evitar el líquido elemento y yo no.
Me paré, se paró.
Le miré, ya me estaba mirando porque yo miraba al suelo(fuente de inspiración).
Mis ojos debían de estar preguntándole: ¿y ahora qué?
Mientras me seguía mirando sin inmutarse esbozó una sonrisa y encogió esos delicados hombros
que se podrían romper con un leve empujón para quedarse como una estatua de nuevo.
Los que me conocéis sabéis de mi tozudez, incapaz de herir a un semejante(semejante por decir algo) me retiré tras unos segundos de fruncimiento de ceño, eso sí, no me callé " ¡¡así se coja un constipao de un mes, vieja!! y demás mierda.....no me arrepiento.
Pido que llueva mucho y que los embalses crezcan(que iluso), pero lejos de las ancianas que ya no necesitan agua para crecer.

1 comentario:

EyL dijo...

sí, señor, te entiendo perfectamente. Hay mucha gente que todavía no se ha dado cuenta de algo básico: que la educación es un instrumento para facilitar las relaciones humanas y no para complicarlas.
Y entiende a la pobre señora del duelo de miradas: no querría mojarse los zapatos.
Gracias por la visita. Cuando quieras te paso el disco en el que sale Pastel Vespa.
Un abrazo!