miércoles, 20 de febrero de 2008

Pesadilla en esperanto

Las manos colgaban de la cabecera de la cama, abotargadas por la inercia rebosaban sangre y los ojos, aún cerrados, lloraban conscientes de la pesadilla que comenzaba a digerirse a medida que se iba despertando, intentando descifrar un sueño que poco a poco iba erosionando la aguja del minutero, alzheimer que devora sin piedad los buenos y malos mientras los intentamos hacer nuestros, como atrapar el aire.

1 comentario:

Vera dijo...

Imposible. Inteligible. ¿las mías son mentiras también? Tu sabes más que yo!