sábado, 20 de junio de 2026

De paseo

El portero barriendo.

La ciudad cada vez está más gris, parece que agoniza con la vergüenza de sentirse el centro de toda mirada.  

Los pájaros llevan la voz cantante. 

Cementerio de motores en batería. Me cruzo con pocos cadáveres, llevan cosidos un apéndice a sus falanges al que tienen sus ojos pegados. Las nubes se abren suavemente. El bloque de blanco hielo da paso a un ojo azul por el que saco el cuello para llenar mis pulmones. Agarrado a su párpado respiro. Estoy en paz por un segundo. Solamente mirándola puedo detener el tiempo. Duerme.  

Yo también soy un cadáver. Soy un cadáver consciente del segundero. Un cadáver que quiere escapar de este cementerio.

No hay comentarios: