lunes, 12 de marzo de 2012

Ex traños

Hoy el sol saluda, intento llegar a la luz de mi fotosíntesis. 
Tarde, siempre arde.
Salgo, me desato la fina soga que me ahorca de 9 a 21. La noche ha caído. 
Los falsos imitadores de ídolos fallecidos se esconden en cabarés, no importa el día, encorvados en la barra vigilan la puerta al mínimo chirrido mientras succionan licor en vasos de dudosa reputación. Intercambian palabras, slogans y frases cliché con el camarero hasta alcanzar la embriaguez, después la música les maneja como marionetas mientras el resto del mundo duerme.
El asfalto ya está frío, los pasos sin norte, hay una puerta que grita, un cuello que gira, me mira, saludo y comienza el ritual.
Entregarse a un desconocido es mágico, ofrecerle tu cama, mejor. Pero esos imitadores de piel de mercado turco son turbios, uno no sabe si están fumando o traen la niebla esposada a sus talones, romper el hielo con un desconocido puede ser maravilloso, es alguien nuevo y nuestros sentidos se multiplicarán solamente para él, algo realmente noble. Conocer a alguien implica querer matar el tiempo hasta que lleguen tus secuaces o querer comerle la ropa interior. Nadie conoce por conocer pero casi todos bebemos por beber. Nos gusta más beber que conocer, pero muchas veces bebemos para conocer. Los falsos imitadores visten brillante, como los cebos, pero hay muchas personas en esta taberna y solamente unas pocas tienen carnaza. Un extraño es un extraño escasos segundos, como un orgasmo, aunque no conozcamos su nombre, como con un orgasmo también. Quizá allí reside la magia, los bellos de punta o los platos apupilados que se nos quedan cuando conocemos a un extraño. Porque no todos los extraños engañan, ni todos los que engañamos somos extraños.

4 comentarios:

Víctor Sánchez dijo...

Vale, amigo, sublime. Gracias por estas palabras.

AtaqueEscampe dijo...

Extraordinaria entrada.
Me encanta

Anónimo dijo...

¿Has pensado alguna vez que la palabra extraño se escribe exactamente igual que el verbo extrañar? Es curioso porque a veces a las personas que más extrañamos comenzaron siendo extraños... Extraños que se colaron en nuestras vidas qué importa cómo, extraños con los que brindar, ¿no? "25. Y por las veces que nos sorprendemos pensando en un ‘extraño’ y sonreímos… si es que a ti te también te pasa…".

Va un beso

conbotasrosasye_yé dijo...

Sabanas con extraños y de satén!

Hay noches que son extrañas y magicas!

Una sonrisa sin nombre!