sábado, 15 de marzo de 2008

Avenida Monforte de Lemos

Tuve que marcharme para volver a pensar en ti, de hecho nunca te fuiste de mi mente, he escrito papiros que rebosan mandamientos en vano en baños donde la tapa del retrete se tiñe de coca pero las modas se evaporan y lo que queda de cada uno al final son sus propios pensamientos, masa que mueve planetas sin punto de apoyo. Me entristece pensar en el tiempo que no he llorado, en las manos tan llenas de nada y tan vacías de tanto, en la figura que mece a oscuras la cama en la que imagino triángulos que se estremecen hasta convertirse en círculos, en tu cintura erosionada suavemente por las olas del mar fruto de mis gritos al vacío, sigo viviendo en aquel lugar donde las ratas saborean los botones de una camisa de fuerza, ahora soy libre para encerrarme en el desordenado cuarto de un genio sin comillas y para entender que la espera es una mera ilusión, una condena con cadenas donde las miradas que no aciertan aciertan en algún lugar donde sólo estás tú.

3 comentarios:

nituniblog dijo...

Aquí el que no es genio desde Véjer de la Frontera. El cielo negro, las calles blancas y las cuestas suben o bajan según la opinión y el ánimo de los interesados. Salu2 varia2 salao

Madame Delunay dijo...

el punto donde se unen tus lunares y forman esa pequeña constelación....

Luis dijo...

-Yo te digo que el destino no existe. Que esa palabra la inventaron dos personas que en realidad no tenían ganas de nada.-