domingo, 7 de diciembre de 2008

Derrota

Llamó a la puerta el suspiro otoñal, que exhala un réquiem. Llamó a la puerta el viento cantante, frío y seco, que lame el tuétano y permanece hasta que amanece. Llamó esa hoja verde y marrón con su baile de madrugada a la puerta de mi casa, pero se quedó en la puerta, tímida ella y yo despistado no miré atrás, pasó la noche bailando sola. Llamó la inconsciencia vestida de dama con movilidad absoluta, pero yo juego fuera del tablero con la vida que se escapa recién nacido Enero.
No había nadie aquella noche, agua embotellada y desierto, pájaros nocturnos que caían fusilados desde las esqueléticas manos que clamaban venganza saliendo en forma de fuente desde el suelo pavimentado. En la gravilla se podían distinguir vísceras, riñones y pulmones que todavía expulsaban humo del tabaco en cada pisada de viandante, parecían humeantes cloacas neoyorquinas, todo formaba parte del suelo que nos sostiene y que tanto castigamos a cada paso.
No había nadie aquella noche que murió con mi sueño, hojas en el suelo sin consuelo y una pesada puerta que dictaba sentencia replicando con el último golpe de arena sobre la caja de madera en la que dormía, como yo, un nuevo Sábado, el mismo Sábado.

4 comentarios:

vanagaerien dijo...

plas, plas, plas... me ha gustao un montón...

besos

Nikaperucita dijo...

...joder, que manera de dejarme enganchada y seguir leyendo algo mas.
Hay muchos despistados que por no volverse se pierden cosas bellas.

Anónimo dijo...

derrota???

cómo que derrota???

derrota nunca

tu texto suena a gris, sabe a cansancio, huele salado...

habrá que hacer algo para cambiarlo, no?

por si sirve, te mando una sonrisa inmensa y milmillonesdebesos

Bel dijo...

Holaaa estoy pasando, te pasas por el mio y opinas sobre mi nueva foto? Sigismund Schlomo Freud, que estes bien

=)