Hoy es mi día de suerte, todos han venido a verme, he conseguido juntar a familiares que no veía desde hace años con amigos que ni recordaba ya. Todos hablan, se abrazan. Incluso ríen. Comparten anécdotas, beben café juntos escuchándose unos a otros.
En calma.
Reina un frío silencio que solamente se mezcla con sus miradas templadas, de esa manera el aire de este otoño tan tardío no corta tanto. Creo que es el mismo frío que sentimos todos cuando.
Ojalá muriera todos los días.