viernes, 29 de julio de 2011
domingo, 24 de julio de 2011
domingo, 17 de julio de 2011
El deseo de volar de Mildred Ratched
Y mientras la noche elevaba la luna como el telón sedado de un teatro estrellado, el joven Billy Bibbit rasgaba su vida en la habitación de aquella blanca institución. A McMurphy le cortaron las alas con la ventana abierta, pero antes voló muy alto, más alto que ese alambre de espino que adornaba un cielo escaso y cuadriculado que limitaba a toda esa tropa de locos. El jefe no quiso ser tan fuerte como su padre, porque a los más fuertes los perros no les dejan tranquilos, nunca. Inteligente y verdadero consejo.
La felicidad no está encerrada en la ignorancia ni la tranquilidad la otorga el conocimiento. Todavía no sé qué es la felicidad pero sé que como viene se va, como ellos, el Coronel, Martini y el resto... Infelices sonrientes sin motivo, felices tristes sin razón.
Qué es la vida sino un sinsentido bello, dulce, agridulce, gris y azul...
viernes, 15 de julio de 2011
Gritos aéreos
Construí un puente para que los suspiros llegaran con el sello de la nostalgia hacia el otro continente, pero no me di cuenta que era tan sólo un grano de arena de un castillo que nuevamente volvía a ser destruido por la tenaz marea.
Era el círculo del vicio salino el que agrietaba aquel puente desde donde intentaba poner un punto y seguido a ese confín líquido bañado por el sol.
jueves, 14 de julio de 2011
El funeral
El silencio sólo era interrumpido por el sonido frío y seco que apuñalaba el costado de la tierra, llenas sus entrañas de cuerpos flotando en descomposición.
martes, 7 de junio de 2011
Depresión norteuropea
Se ahogan las plantas,
el cristal no refleja nada bueno afuera,
todo se para.
Excepto el tiempo.
Las células siguen envejeciendo un junio sin júbilo, mudo, drogado,
la electricidad da un calor ficticio, sigo teniendo frío.
El silencio es pálido con forma de hilo desgastado que sale del cenicero, espera sin prisa el afilado carnicero con media sonrisa. El día mendiga con una gorra y una cantimplora, bolsas repletas de tiendas en las que nunca ha estado ni estará.
Mañana es demasiado tarde y hoy ya es pasado perfecto.
Es demasiado tarde para sacar la escoba y barrer todos esos recuerdos amarillos agrietados que dibujan un día de junio en el que pude conquistar en mundo y me quedé con este nuevo nudo, castigado sin salir a jugar con la marea.
viernes, 3 de junio de 2011
Y mañana más
Nunca tuve una cama tan grande.
Me acuerdo de las calles de Madrid, tan anchas, solitarias y oscuras. Portales desiertos y ese olor que proviene de todas las partes del mundo. Olor a vida, licor y sonrisas de estiércol.
Nunca me perdí tanto entre tus piernas.
Bebimos en cualquier sitio, salimos, reímos y salimos de nuevo. Repetimos acciones, cortamos y pegamos ocasiones, el recordar es siempre parte de un mañana de legañas en camas de amigos.
Estiro mi cuerpo en equis y respiro ancho.
Cualquier día puede ser el mejor día para proclamar una dictadura a la moral establecida. No hay nos, siempre hay síes y puede que haya quizases, uno al menos tras la barra del bar y fuera, fuera siempre hay miradas cómplices que se desgastan a medida que radiografían a uno. Todo es cuestión de erosión.
Una gran pena.
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