viernes, 1 de abril de 2016

I love San Francisco

Apuntas silenciosa desde la distancia. Me guiñas un ojo antes de matarme. Como solías hacerlo cuando sabías que me llevarías a la cama. Parece que no estás y, sin saberlo, ya has colocado una bala en mi pecho. Quirúrgica, quién iba a pensar que los dedos que dibujaban borrascas en mi cuerpo se convertirían en el frío escalpelo que lo abriría en canal. Y ahora, ¿qué ves?
¿Puedes verme?
Lanzo llamaradas de napalm a cada paso que abandono y no son más que señales ciegas que dibujan un humo perezoso que se difumina en el olvido.
Tan pronto.
Tan tarde.
Y todo arde.
Cenizas.







sábado, 13 de febrero de 2016

T. S. Eliot

Creo que ya sólo sé hacer eso.
Bebo, enciendo un cigarro y te miro, pálida.
Me pides que te diga, que tatúe en tu piel de naftalina taciturna hormigas de tinta nocturna.
Y sólo sé buscar fluorescencia en combinaciones aleatorias de pensamientos distraídos. Lo siento.
Rompo el carmín olvidado en marfil nervioso, uñas y nudillos que  se frotan buscando la primera chispa.
La primera primavera que no llega.

April is the cruellest month.


Y si mañana murieras hoy te comerías el mundo, lo vomitarías en cualquier calle de Madrid y te dormirías. C'est fini.
Cada día muero, cada día que te veo, cada día que despierto y cada día que no puedo dejar de ser un ser cuerdo. 
Cada día que pasa y no puedo ser Guillermo Tell, cada día que no juego entre las vías del tren. Cada día que no me pierdo un poco es el día en el que algo se va. Y no vuelve. 
La gravedad, el espacio, querer volver yendo más lejos para arreglarlo. Querer regalarlo sin tener regalo ni celo.
Adoro el sabor de tus encías de desconocida...

jueves, 7 de enero de 2016

Calor

Baja incandescente tráquea, casi fundida pero estoica ante la intención de doblegar el espíritu del bebedor a deshoras, como si beber tuviera una fiesta en el calendario en la que los alumnos llenan los bares a escondidas y estrangulan los vasos a plena luz del día, celebrando el día del ahogamiento
Baja naranja fluorescente, lento como el beso que se disfruta, fuerte como los dientes cuando inciden en la fruta. Y no vuelve. Como los besos de ida y las cartas sin remite. 
Pero volvemos a besar, a escribir y la historia se repite.
Todas las piedras sobre el camino y los dientes de león y las velas de cumpleaños fusilados a ambos lados. 
La botella para el escritor y la pluma para los poetas. La negación del mañana siempre presente y el nunca imposible.
Las calles están llenas de muchachos borrachos inextinguibles dispuestos a incendiar la mecha que les lleve de viaje a otros Planetas, o al Sol, qué podría ser mejor.

viernes, 18 de diciembre de 2015

A falta de inspiración

Y mis yemas se fundieron en tus células, el bisturí recorrió a ciegas cada milímetro de, bajo la verde luz de, dibujando la futura cicatriz. 
Salimos vivos de milagro y bebimos para celebrarlo. Esta noche no hay concierto, solamente humo y vasos multiplicados para sonreír unas horas más. Seguimos respirando, qué mejor regalo a galope del sirope de unos labios desbocados. 
Y ya podían morir en guerras, dar golpes de estado o doblarse el mundo sobre sí mismo, solo valíamos dos. Hicimos confeti con el tratado de Kioto y volamos las pirámides de Egipto. Sequé el Sena para inyectarlo en los ojos que me miran y esperé a que el café se calmara. No tenemos tiempo.

Nos tenemos y eso basta.

viernes, 23 de octubre de 2015

Mañana no vale

Vamos a bailar como putos dementes. Ríe, enséñame los dientes.¿Salimos a fumar? ¿A qué te dedicas? Tu amiga es gilipollas, pero yo la gano. ¿Otra cerveza? Jägermeister. Ponme otra. Ven.

Te voy a morder. Quiero ver tu rose rouge pintando la mía.
Quiero que sea rápido y doloroso, doctor.
Mañana ayer será otra página en blanco que recordar.
Qué más da si mañana ya no encuentro música en tus costillas. 
Si mis yemas arden perdidas, si no te queman ni te hacen cosquillas. 

Ven, quiero besar tu vestido rojo. Quiero saber cómo sabes, lo que sabes. Cuándo entras y sales.
Mañana no vale. Mañana no vale. Mañana no vale...
Mañana no existe.

domingo, 4 de octubre de 2015

Reasons to

Como un torbellino de regaliz negro, disparado hacia tu vientre, diez y veinte besos como huellas hacia ti. Dame razones para seguir. Mírame y dime si mis pasos te deprimen, si van o vienen, si te siguen entre libros y carmín, si quieres empuñar con tu letra el fin.
He firmado en tus pupilas, humo, cerveza y tequilas. 
Es extraño que te encuentre aquí dentro. Tan lejos. Donde las calles cierran los ojos en un sueño de esquina, de las mil esquinas que he cruzado sin cruzarme contigo. Disparado hacia tu ombligo. Dientes señalan la piraña que descose tu cintura. Volando a ras de tu piel nunca estuve a tanta altura. 
Y tú cierras los ojos, y yo te imagino.
Tan lejos.