Y con eso bastaba.
martes, 1 de septiembre de 2015
viernes, 24 de julio de 2015
No puedo despertar si no duermo antes
Y hace calor, en la cafetera...
Y qué mejor escaparate que tus ojos para despegar(me la piel a tiras). Te he mirado fijamente y con mis dedos he diseccionado tu iris multicolor para pintar el aire que nos separa. He leído tus caderas con el bisturí sedado de los segundos prestados.
Ya no volverán.
Y qué mejor altura para intentar volar que tu hombro.
No existe vientre mejor que me acune. Dime la razón ventricular que bombea tu plasma y seda mi sien cuando apoyo mis recuerdos para oírte respirar las partituras oxigenadas de tus suspiros.
Que ya no volverán.
¡Mierda!
miércoles, 22 de julio de 2015
Alma atomizada
Me llevaste de la mano hacia la puerta de salida, era una fiesta aburrida. Saliva compartida. Roca en la bebida. Estiramos tanto la noche que se nos hizo de día.
Confundidos entre la sabana de tus sábanas parecíamos dos cuerpos sin vida, mutilados, cosidos sin sentido, pero dos. Unidos por el pegamento de nuestras gotas de sudor, fruto del esfuerzo y del calor.
Mis ojos y tu espalda ataron los cabos sueltos que escribieron la última página de un recuerdo con nombre de mujer. Cristalizada en un recuerdo cada vez más débil y apagado.
La musa inmóvil, atrapada en la cama de la araña, la devora cada mañana, justo antes de las pesadillas, y las vísceras vacías, y el plasma abandonado en la tierra baldía de un reloj que avanza hasta el último grano de arena.
Soy la noción del tiempo que me queda, fuimos lava encendida pero sólo yo ceniza, tú pizarra yo la tiza hecha trizas, pero aún puedo escribirte. Siempre podré.
Y si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared...
Nunca más.
Alguna vez.
Siempre podré...
La musa inmóvil, atrapada en la cama de la araña, la devora cada mañana, justo antes de las pesadillas, y las vísceras vacías, y el plasma abandonado en la tierra baldía de un reloj que avanza hasta el último grano de arena.
Soy la noción del tiempo que me queda, fuimos lava encendida pero sólo yo ceniza, tú pizarra yo la tiza hecha trizas, pero aún puedo escribirte. Siempre podré.
Y si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared...
Nunca más.
Alguna vez.
Siempre podré...
jueves, 2 de julio de 2015
NOSotros Tenemos ALgo de maGIA
La nostalgia es la magia en pretérito,
somos nosotros ayer.
Fuimos los reyes del mundo, pisamos profundo dejando huellas que hoy podemos ver.
Somos las fotos que apenas vemos, las miradas, las botellas y faldas, las camas de madrugada, la misma ropa, los viajes, las nubes que todavía guardan polvo en maletas, el color que aún no se ha vuelto gris, que no quiero/emos que se vuelva gris.
Nostalgia es volver a pasar por.
Las calles que recorrimos, tu calle que imagino, tus mejillas, tu hombro que no deja de ser la mesa en la que apoyo mis labios, tu cintura en la que tecleo los lazos que estrechan fuerte una distancia ficticia y que me acercan a ti. Nostalgia es querer(te) volverte a ver y sentir(te) que te volveré a ver de nuevo.
Nostalgia es funámbula y juega en las alturas vulnerable, en el aire que lleva estas cartas al buzón de tu costillar.
Admito que vivo de nostalgia y del humo que dejas, ilusionista, cuando me dices adiós, hasta luego con un beso y un aroma de un posible hasta nunca. Porque sé leer los labios a ciegas solamente cuando me besas, pero no sé leer tus ojos cuando te sigo con la mirada de francotirador hasta que, cobarde, te dejo ir sin apretar el gatillo y se cierra la puerta de la esquina que te pierde.
Nostalgia es ver tus fotos que no quiero ver y volver a buscar sediento dónde te dejaste la sangre del carmín que no encuentro.
jueves, 7 de mayo de 2015
sábado, 18 de abril de 2015
Demasiado tiempo para pensar en
"No te relajes nunca" decía columpiándose en el alféizar.
"Si te relajas dejarás de querer como empezaste a querer, tienes que tener las pulsaciones siempre un poco por encima de lo normal, tienes que estar ligeramente intranquilo".
Y nos mató un fallo coronario.
Y que nos quiten lo bailao porque los polvos, las risas, tus bragas en la cornisa, mi camisa, tu vaho en mis ojos, los dibujos en tus costillas, los dientes dibujados en los labios, el carmín corrido de sangre, el alcohol en, las uñas paralelas sin cárcel que encierran una piel salina... Eso nunca me lo quitarán.
Aunque tú ya lo hayas olvidado.
miércoles, 1 de abril de 2015
Dos días
No hay lugar al que huir ni esconderse, pegar tu sudada espalda contra aquella pared de ladrillo mojado no fue la mejor opción. Será mejor que saltes dentro del contenedor y dejes que pase, sea lo que sea que tenga que pasar. Tu estómago es un punto final, te preguntas dónde quedó el gusano que se hizo mariposa y en tu bolsillo la última dosis de arritmia, los ventrículos se retuercen y dan forma al regaliz rojo que se ha quedado pegado entre tus dientes.
Sonríes, te mientes entre mierda. Sangre mezclada con aceite de una lata de conservas o algo que se le parece baja por tu antebrazo. Aire verde y negro juega en tus pulmones, como una bolsa papel que vuela, adentro y afuera.
Te preguntas si se habrán ido, deseas su desaparición, quieres que se mueran y no queden ni sus cenizas, pero no te atreves a ser el que apriete el. Te falta personalidad, valentía, dos cojones sobre la mesa para convertirte en el índice ejecutor. Nadie los echará de menos, justo como a ti, jugáis al mismo juego. Todo vale nada. Es justo el momento de abrir esa tapadera llena de mugre resbaladiza y correr sin dirección. No pienses, abre, sal y ve. Corre a.
Sus brazos, su boca, el límite carnal que une el final de los dedos de su mano, esa cuna con forma de uve de victoria ¿Te has fijado alguna vez?
El sol araña suavemente las mejillas del parque, grupos de jóvenes, parejas, perros, soledad sentada tras un biombo de lentes oscuras que no dejan ver más allá de su apariencia (me pregunto si todavía estará allí), cigarros, latas de cerveza y un banco que te hace compañía. El tiempo se ha detenido y parece que las pulsaciones se han rebajado.
Ya sólo queda dejar pasar lo que sea que tenga que pasar.
Cuando todo vale nada.
Te preguntas si se habrán ido, deseas su desaparición, quieres que se mueran y no queden ni sus cenizas, pero no te atreves a ser el que apriete el. Te falta personalidad, valentía, dos cojones sobre la mesa para convertirte en el índice ejecutor. Nadie los echará de menos, justo como a ti, jugáis al mismo juego. Todo vale nada. Es justo el momento de abrir esa tapadera llena de mugre resbaladiza y correr sin dirección. No pienses, abre, sal y ve. Corre a.
Sus brazos, su boca, el límite carnal que une el final de los dedos de su mano, esa cuna con forma de uve de victoria ¿Te has fijado alguna vez?
El sol araña suavemente las mejillas del parque, grupos de jóvenes, parejas, perros, soledad sentada tras un biombo de lentes oscuras que no dejan ver más allá de su apariencia (me pregunto si todavía estará allí), cigarros, latas de cerveza y un banco que te hace compañía. El tiempo se ha detenido y parece que las pulsaciones se han rebajado.
Ya sólo queda dejar pasar lo que sea que tenga que pasar.
Cuando todo vale nada.
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