miércoles, 1 de abril de 2015

Dos días

No hay lugar al que huir ni esconderse, pegar tu sudada espalda contra aquella pared de ladrillo mojado no fue la mejor opción. Será mejor que saltes dentro del contenedor y dejes que pase, sea lo que sea que tenga que pasar. Tu estómago es un punto final, te preguntas dónde quedó el gusano que se hizo mariposa y en tu bolsillo la última dosis de arritmia, los ventrículos se retuercen y dan forma al regaliz rojo que se ha quedado pegado entre tus dientes.
Sonríes, te mientes entre mierda. Sangre mezclada con aceite de una lata de conservas o algo que se le parece baja por tu antebrazo. Aire verde y negro juega en tus pulmones, como una bolsa papel que vuela, adentro y afuera. 
Te preguntas si se habrán ido, deseas su desaparición, quieres que se mueran y no queden ni sus cenizas, pero no te atreves a ser el que apriete el. Te falta personalidad, valentía, dos cojones sobre la mesa para convertirte en el índice ejecutor. Nadie los echará de menos, justo como a ti, jugáis al mismo juego. Todo vale nada. Es justo el momento de abrir esa tapadera llena de mugre resbaladiza y correr sin dirección. No pienses, abre, sal y ve. Corre a.
Sus brazos, su boca, el límite carnal que une el final de los dedos de su mano, esa cuna con forma de uve de victoria ¿Te has fijado alguna vez? 
El sol araña suavemente las mejillas del parque, grupos de jóvenes, parejas, perros, soledad sentada tras un biombo de lentes oscuras que no dejan ver más allá de su apariencia (me pregunto si todavía estará allí), cigarros, latas de cerveza y un banco que te hace compañía. El tiempo se ha detenido y parece que las pulsaciones se han rebajado. 
Ya sólo queda dejar pasar lo que sea que tenga que pasar.
Cuando todo vale nada.

viernes, 27 de febrero de 2015

1 litro de cerveza

Me muevo por sensaciones
y si me fumo 5 seguidos no preguntes,
aunque no tenga razones.
Humo y whisky presentes
y en la manga un as de corazones.
Con el cordis lleno de nada,
y en la palangana las lágrimas de un mañana que no llega,
y cuando llega no me levanto de la cama, se me pega.
Tantas tiritas me trituran,
las heridas caducan, pero no curan,
son el gigante dormido, el volcán, Gengis Kan.
Tarde o temprano de nuevo aparecerán.



Como tú.

miércoles, 11 de febrero de 2015

La gran ciudad y los abrazos

La ciudad que me abrazó parece que no me ha soltado. Un abrazo casi siempre resulta reconfortante, agradable al tacto, incluso al olor. Tocamos con mejillas, oreja, bigote, labios, barbilla, cuello, cartílagos y huesos que suelen estar a la intemperie. Olemos lo ajeno en el punto más profundo, donde se cocina el aroma casero, en la oscuridad de un pozo con los ojos cerrados para así sentir más. Sentirte/la/lo/nos más. Sentir eso que va por delante de nosotros, de nuestros cuerpos. Quizá el alma, quizá las intenciones que perseguimos. Porque el alma no es más que un deseo liviano que vuela a ras de suelo en una corriente de aire. Siempre un minuto, hora, mes, año por delante de nosotros.

Y es maravilloso.

Pero los abrazos que no dejan volar, los que encierran, las cárceles de carne y tuétano que se hacen raíz a nuestro alrededor nos condenan. La gran ciudad que abraza sin pedir nada a cambio está llena de soledad. Te está pidiendo un préstamo con letra pequeña. La letra del que lee, escribe y ve solo. De gente que pasea con o sin perro, que habla como habla delante del espejo delante de personas espejo. Son los que desean abatir ese estado y dejan su puerta siempre abierta, sobre todo en invierno, cuando el calor del hogar no alimenta una figura al lado que mire y escuche. En estas ocasiones sólo los ojos oyen, ni siquiera escuchan. 
Y nos vamos a la lista de la compra, al trabajo, al café de mañana o a la cita del fin de semana.
¿Cómo es posible que un lugar tan masificado sea justamente lo contrario? Es un desierto naufragado lleno de semillas semejantes que se estiran distantes.

viernes, 23 de enero de 2015

Moho

Chema Madoz lo hace genial, rompe un espejo sin una fisura, lo atraviesa y crea otro mundo apenas unos centímetros delante de él. 

Cuántas veces ha pintado la sangre esta pared sin éxito. No way out.
Cuántas veces la misma espina, pantalón pitillo carmín, colmillo clavado en la memoria, dolor paulatino que no se termina de ir. 
Es aburrido leer siempre la misma mierda, ¿eh? 
Then go fuck yourself.

¿Lo escuchas? Los gatos se han disfrazado de tiempo, están devorando la carroña que ha sobrado del plato de esperanza que hemos tirado a la basura.

Y ni una fisura, ni siquiera una mueca que se ría de mí en la pared.
I'll eventually set it on fire.



miércoles, 14 de enero de 2015

Viva o muerta

Debería decirte que te quiero como si fueras a morir mañana, 
como si estuvieras a punto de nacer.
Como el amor a primera vista de una madre, 
lleno de sangre, sudor y lágrimas. 
Como el primer amor.

Los te quieros muletilla son te quieros cojos, no llegan muy lejos, tullidos casi mudos sin importancia. El pan de cada día que no sacia al hambriento. 
Te quiero te quier te quie te qui te qu te q te t
Te quiero te quiero te quiero ...

La respiración celular es el conjunto de reacciones bioquímicas por las cuales determinados compuestos orgánicos son degradados completamente, por oxidación, hasta convertirse en sustancias inorgánicas.

Querida, el mismo proceso que nos mantiene vivos nos mata.

The man had killed the thing he loved
And so he had to die.

Yet each man kills the thing he loves
By each let this be heard,
Some do it with a bitter look,
Some with a flattering word,
The coward does it with a kiss,
The brave man with a sword!

jueves, 18 de diciembre de 2014

2 de Mayo, cap. 36, Rayuela

Del cigarro de hashish en la plaza al café de al lado, un frío sigiloso se cuela hasta la cocina del esqueleto y obliga al refugio, tan necesario como volver a beber cerveza sentado el dos de Mayo con los mismos desconocidos. Todos miran hacia adelante, al mismo punto, perdidos comparten el cigarrillo, uno se lo pasa al hombre que se giró para observarme con la tranquilidad del que tiene tanto tiempo que no lleva reloj ayer cuando pasé a su lado, lo mira y le quita parte de la boquilla naranja, se lo acerca a la boca y aspira hasta quemarlo, una y dos veces. No duele, ya no duele porque su interior está más quemado aún. Son tres, quizás cuatro. Me pregunto por qué me fui de su lado. 
Los niños juegan cerca de ellos, sin miedo a guerras ni al orín de los perros ni a la bosta invisible que nos rodea el cuello
Silencio en las personas, sigilo en los elementos. Esta plaza es el diván de cemento donde la esquizofrenia de los desvergonzados canta bajo las notas de una guitarra con arritmia. Sólo ellos junto con los niños que todavía juegan a la rayuela sin saberlo se atreven a saltar sobre los charcos. Creo que esos desheredados son más libres que nosotros por el simple hecho de no tener nada más que unas monedas para cambiarlas por cerveza. Era tan pobre que sólo tenía dinero. 
Sistema piramidal. La base son ellos, el cemento que nos sustenta y marca la linea que divide y diferencia a unos de otros. Arriba están los que nunca seremos, y en el medio mediocre, el medio fetal en ignorada suspensión, la gran mayoría, los mediocres, los nada. 
El sistema piramidal guarda la clave exacta para su mantenimiento autónomo de manera invertida. Todo es cuestión de física. Una pirámide puede mantenerse inversamente erguida, como un lápiz limpiamente afilado estar de pie sobre sobre su punta en el pupitre. Pero entonces llamaríamos la atención del profesor/a y nos preguntaría sobre la variable a despejar de los motivos que provocaron la invasión de Rusia por parte de los genes del complemento indirecto y la posterior fotosíntesis del Reported Speech
Es una pena que cuestionar lo establecido sea una asignatura pendiente que todos los profesores tienen (tenemos).
Se hace de noche tan pronto...
Se está tan calentito con las manos entre tus muslos. Uva embotellada para los poetas, Cortázares y Bukowskies. Mendigos con pensión de militar olvidado en una nube de napalm. Bancos de cerveza, conversaciones de vayaustedasaberqué, con la sonrisa limpia de un fuego natural que estalla en el cielo de sus bocas. 
Todos los putos/santos días ahí, comprando cigarrillos sueltos, ¿os acordáis? 
Selfies, copas de balón, del Adidas Tango a tu cintura argentina, et tous nos amours, patterns pretty as can be. Hemos perdido la guerra de nuestras vidas en el momento que dimos un valor a las cosas. 
¿Y ahora qué?
Ahora salgo a la calle y del punto A al punto B paso por el D, por el Y, por el M, a veces por el 18, y otras veces me quedo en el dos de Mayo viendo como pasan los demás. Porque tengo tanto tiempo que no tengo nada, al menos hoy. Porque no tengo nada y por ende tengo todo el tiempo. (Ecuación matemática en la que el orden no (me) afecta. Hablo con ellos, les miro, aprendo, leo y escribo. Te / os / les / nos / la / me (re)escribo.
Ahora que no tengo nada vuelvo a la necesidad de mamar de tus pechos, indefenso feliz, ignorante de nuevo. 

Are you sure you want to delete?

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Lo cíclico del olvido

La ciudad está caduca, el tiempo tiñe de hojas secas el suelo que piso, la luz agotada empuja en viaje de ida un último suspiro de vida antes de que nos crucemos bajo la electricidad de una farola. Bajo el paraguas de un tumulto confuso, cíclico y oxidado que nos impide salir de este crucigrama laberíntico de luces de colores y cumpleaños olvidados.